Es sorprendente cómo nos gustan los gurús Made in America.
Tom Kelley inauguró (tras la indescriptible presentación de nuestros actuales políticos con la cara pegada al papel intentado transmitir su saber hacer en el cargo, algo ciertamente difícil) las jornadas sobre Innovación en Bilbao (BGC+i) como eminencia en innovación y creatividad que es.
Antes de escribir este post, me he querido documentar un poco más sobre este gurú y me he dado cuenta que según la información de su página web y lo publicado en la red, esta eminencia trabaja más viajando y dando conferencias sobre sus libros allá donde lo inviten que quizás en su despacho CEO en IDEO. Supongo que ser el hermano del fundador ayuda un poco.
El caso es que allí estaba, ante un auditórium repleto de cabezas pensantes esperando a las palabras mágicas del último gurú , presentando su libro escrito en 2005 con más de 22 Mill de búsquedas en Google: “The ten faces of Innovation”. Y todos esperando a que nos abriera la mente para ser más competitivos, más creativos, más innovadores y con recetas para salir de este momento económico tan deprimente. Y el resultado fue el siguiente:

Sí, es exactamente lo que parece. Infinidad de globos de colores que pasaban de mano en mano de los asistentes a la conferencia. Por eso pienso que nos gustan tanto los gurús Made in América, aquí no le veo a PLUS por muy innovador y líder que sea, montando un txikipark en unas jornadas empresariales.
Realmente lo que allí dijo gustó, eran vueltas de tornillo con nombres originales a la misma idea de innovación y dio esas referencias que a todos nos gusta repetirlas en los PPT de la empresa: mencionó el efecto “The Red Queen Effect” extraído del cuento de Alicia en el País de las Maravillas -nuestros pies avanzan pero no nos movemos-, la cita de Marcel Proust “The real act of discovery consists not in finding new lands, but in seeing with new eyes” o el “Vuja de” jugando con el “Deja vu” para explicar que hay cosas ocultas delante de nuestros ojos (creo que el término ni siquiera es suyo sino de un profesor de Stanford, Robert Sutton).
Prácticamente el grueso de la presentación estuvo en la explicación de las funciones representadas en las 10 caras de la innovación y que según el Sr. Kelley están al alcance de casi todos los equipos en las empresas. Las voy a enumerar porque para eso fuimos:
1. El Antropólogo
El antropólogo es la mayor fuente de innovación que existe. A veces, la innovación sólo está a una mirada de distancia. Vuja de.
“Si realmente las compañías entendieran el potencial que significa observar, enviarían mucha más gente a estudiar el campo de batalla”, dice Kelley. Propone tener en la empresa perfiles de personas con capacidad para plantearse todo como si fuera un novato, buscar pistas, relacionarse con niños y adolescentes para quienes todo es nuevo… ¿os lo imagináis en vuestras empresas?. Regalarle el libro al jefe estas Navidades.
2. El experimentador
¿Thomas Edison dijo alguna vez?: “No fallé. Apenas encontré mil cosas que no funcionan”. El experimentador es la visión más clásica de la innovación. Personas que entienden la vida como un gran experimento y un camino de aprendizaje y según Kelley, no se necesita ser un genio para poder experimentar. Propone hacer bocetos y maquetas baratas para ir avanzando, rechazándolos y seguir presentando ideas.
3. El polinizador
Otra fuente de inspiración es aplicar a un campo lo visto en otros. He encontrado estos ejemplos en la red: Pocas personas saben que el frisby con el que juegan en los parques debe su nombre a que la compañía Frisbie Baking Company vendía sus pasteles en platos con esta forma hace cien años. Esta es la magia de lo que Tom Kelley llama un polinizador cruzado. “Personas que descubren una solución creativa en una industria y luego la trasladan exitosamente a otra”, explica. Podemos ver ejemplos de su labor en cada rincón del mundo. .
Tal vez el más grande polinizador cruzado de la historia haya sido Leonardo da Vinci, arquitecto, matemático, ingeniero, artista… Un buen ejemplo en tiempos modernos es Alan G. Lafley, CEO de P&G, quien con su modelo de innovación abierta recoge las mayores inversiones del mundo entero para su empresa. Saber identificar estos personajes es fácil. Contrate personas con experiencias variadas en su vida. ¿Qué tal un biólogo-abogado? A esta faceta de la innovación le gusta enseñar y aprender. Entienden que el conocimiento proviene de fuentes muy diversas a lo que el reconocido autor Edward de Bono llama pensamiento lateral. Gente que viaja y ve oportunidades para traer. Personas que saben que pueden encontrar grandes ideas tanto en el pasado como en el futuro
Los mejores polinizadores (hay que ver qué palabro¡) suelen ser personas con lo que se denomina “perfil T”, personas que saben mucho de una gran variedad de áreas de conocimiento pero en al menos una destacan, rechazan los estereotipos y están cómodos en multitud de campos.
4. El corredor o saltador de obstáculos
Este personaje es que el coge el testigo de la idea y la materializa siendo capaz de solucionar todos aquellos problemas que surjan para que salga adelante. Son indispensables en las crisis por su perseverancia y anticonvencionalismo para obtener resultados.
Ejemplos que me he encontrado en la red: En la apasionante historia de la innovación existen registros de férreos corredores de obstáculos. En los años 30 el investigador David Byerly luchó hasta el cansancio para mantener vivo el Proyecto X que más tarde se conocería como Tide, la mayor fuente de crecimiento de P&G en su historia. Incluso, llegaron a negarle la entrada a Richard Drew a 3M, fundador del Scotch Paper y el Post-It. Ahora estos personajes son leyendas en sus empresas. Los corredores de obstáculos se obsesionan con proyectos nunca antes realizados. Son quienes se enfrentan al conocimiento convencional. Siempre que encaran a un abogado del diablo que hace de experto de una industria, salen adelante.
5. El colaborador
Hay que colaborar para innovar. Así de simple. “El colaborador es esa rara persona que genuinamente valora al equipo por encima del individuo y los resultados de proyecto por encima de las metas personales. Aquel que está dispuesto a dejar su trabajo a un lado para ayudarle cuando lo necesita”, define Kelley. Mucho se habla de la importancia de la diversidad en los equipos. Pero según Kelley esto no es suficiente. Se necesita una unión para que den resultados. De los diez guerreros, el colaborador es el que apoya a sus compañeros.
La colaboración se extiende y funciona en todos los ámbitos: clientes y empresa, departamentos de una misma empresa,etc. Para una firma como IDEO la colaboración es todo. Cada uno de sus proyectos es el resultado de un trabajo en conjunto con sus clientes, “Nuestro mejor indicador de éxito es cuando es ascendido alguien con quien trabajamos”, dice Kelley (TOMA YA, igual que aquí).
6. El director
El papel del director no tiene porqué ser el de generador de ideas, sino que su labor es favorecer que surjan, por ejemplo a través de brainstorming (me quedo con ganas de contar que es este concepto para algunos de los jefes que he tenido, más que lluvia de ideas eran pedradas del cielo).
Tal vez el mejor ejemplo que he encontrado en la red que relaciona a un director con la innovación sea Steven Spielberg. En sus palabras “I dream for a living”. El rol de un director es quien extrae lo mejor de los actores, organiza la producción, edita las escenas, y crea la química entre los equipos. Pero sobre todo, tiene la responsabilidad de echar a andar los proyectos. De los diez guardianes de la innovación, el director es quien de manera más clara asume la responsabilidad de organizar y liderar.
Y como dicen en Hollywood “dirigir es 90% casting”, se asegura de que el resto de sus compañeros sean las personas indicadas para el cargo indicado. Robert Sutton, de Stanford habla de mantener una “actitud de sabiduría”, suficiente conocimiento como para sentir que va por buen camino, pero suficiente humildad para reconocer cuándo debe pedir ayuda para navegar. Los directores de la innovación cumplen esa función. Son personas que están pendientes de los detalles y abarcan una visión general de los proyectos.
7. El arquitecto de experiencias
El arquitecto de experiencias tiene esa extraña capacidad de ponerse en los zapatos de los demás. En un mundo en el que los productos se hacen rápidamente commodities, el arquitecto de experiencias es su mejor arma para diferenciarse. Aquí la palabra arquitecto abarca todos los espacios de la sociedad. Hay seres que saben dar un toque innovador a lo que tocan y lo convierten en algo único.
Saben que su trabajo no es ofrecer productos sino experiencias: si pasas por una tienda y te ofrecen un helado de plátano con sabores agridulces y además te dejan participar de la aventura de prepararlo y servirlo, es porque un arquitecto de emociones ha estado haciendo de las suyas, como lo puede hacer en cualquier industria.
8. El diseñador de escenarios
Las compañías tienen dos momentos de la verdad. El primero es cuando usted llega de visita y descubre que la recepcionista te trata con amabilidad. Ahí va muy bien. El segundo es cuando levanta la mirada y observa todo su entorno. Esto que apunta Tom Kelley si es innovador por enfatizar la importancia de los espacios para poder crear innovación. El diseñador de espacios es quien se encarga de esta tarea. Es quien no teme expresarse tal y como es con cada detalle en su despacho. Empresas de prestigio incluso le dan nombre a ciertos espacios coloridos que utilizan para reunirse a innovar. Son como cuarteles de la innovación.
9. El ángel de la guarda o cuidador
Este perfil tiene el don de entender lo que necesita otra persona y las ganas de ofrecérselo (que no es poco). El cuidador pone el toque humano a la transacción, hace que el cliente se sienta único, individual. Aportan atención al detalle y empatía, justo lo que falta en la automatización del servicio.
Aquellos que se interesan genuinamente en los demás son una fuente inagotable de nuevas ideas y proyectos. Desde esta perspectiva es fácil ver cómo la gran mayoría de los productos nuevos que relanzan al mercado nacen con un solo propósito: servir mejor a los clientes. De ese interés genuino que tenga por sus clientes pueden nacer las mejores oportunidades de negocios.
10. El cuenta cuentos
El último guerrero de la innovación es el más apasionante de todos. “Las historias son más grandes que las personas mismas”, dice Kelley. A todos nos gusta oír que las mejores compañías tienen una gran historia por contar, esa imagen del fundador que empezó solo en su taller se irradia hacia futuro como fuente de inspiración para todos. A la reconocida poeta norteamericana Muriel Rukeyser se le recuerda por su frase “el universo está hecho de historias, no de átomos”.
Esa tendencia a crear mitos y leyendas es parte de la condición humana. Un buen ejecutivo está contando historias todo el tiempo, sobre la calidad de los productos, sobre la cultura, sobre los héroes en las empresas (yo les llamaba vendepeines, pero bueno ahora es un guerrero de la innovación¡¡¡¡). Nada transforma y genera más credibilidad que una buena historia, la clave está en la honestidad de su cuento.
¿Sabéis cuál era la historia de los globos? Cada uno de nosotros teníamos que escribir en nuestro globo el perfil con el que más nos identificábamos y mantenerlos en el aire, entre todos, al menos 30 segundos. Yo escribí “Saltador de obstáculos” pero a partir de hoy quiero ser POLINIZADORA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
Y sobre todo, ¿sabéis qué? Me lo pasé genial¡